Durante los últimos treinta y-tantos años, he tenido la oportunidad de entrenar con 51 instructores diferentes. Algunos muy buenos, otros solo buenos y otros, no muy buenos. Permítanme compartir con ustedes mi perspectiva de lo que creo que hace un buen instructor.

Primero, un buen instructor es una persona que se preocupa por sus estudiantes. Esto, yo creo, es la cualidad más importante que un instructor puede tener. Cuidar a sus estudiantes, un buen instructor pone atención a las necesidades de todos sus estudiantes, no solo a los que poseen talento, o los superdotados, o los bien parecidos, o los similares en genero, raza, edad, origen étnico o intereses. Demostrando constantemente una preocupación por las necesidades propias de cada estudiante, los instructores desarrollaran un fiel seguimiento para muchos de sus estudiantes.

Segundo, un buen instructor es un donante. Desde muchas perspectivas, dar y cuidar van de la mano. Un instructor que realmente se preocupa por el progreso de cada uno de sus estudiantes constantemente compartirá de corazón. Este instructor compartirá generosamente su tiempo, experiencia, sabiduría y conocimiento con todos los que lo necesiten y lo deseen. Adicionalmente, un buen instructor irá siempre por encima y más allá del llamado del deber. Duran constantemente hasta que no puedan más.

Tercero, un buen instructor tendría la habilidad adaptar sus enseñanzas. A causa de una buena base en sus conocimientos, un instructor experto, sabrá como presentar la información que posee a diferentes grupos de estudiantes. Si están enseñando a hombres ó a mujeres, adultos ó niños, militares ó civiles, extranjeros o locales, los buenos instructores sabrán ( o serán capaces de identificar) la mejor manera de presentar su estilo al grupo que tienen enfrente de modo que la información que den sea entendida, digerida, practicada y retenida de manera eficiente. Sabrán que temas presentar en el momento adecuado así como aquellos que deban ser evitados. Un buen instructor deberá hacer cualquier esfuerzo para presentar la información de manera  educativa, entretenida y agradable. Esto ayudará a los estudiantes a retener la información fácilmente y a crear un vínculo con su instructor.

Si un aspirante a instructor no sabe como presentar la información a diferentes grupos de individuos eficazmente, él o ella deberá hacer cualquier esfuerzo por aprender como hacerlo. Un buen instructor sabe que nadie nació siendo un magnífico maestro. Entienden que para convertirse en uno, es cuestión de tiempo, esfuerzo, paciencia, concentración, diligencia y persistencia. En otras palabras, convertirse en un buen instructor es una habilidad que se desarrolla con el tiempo.

Siguiente, un buen instructor se adapta de buena gana a las necesidades cambiantes de sus estudiantes. Un buen instructor ha puesto atención a los detalles por años. El o ella saben que os estudiantes entrenan por una variedad de razones diferentes. Algunos entrenan por diversión, mientras otros entrenan para aliviar el estrés. Algunos entrenan por que quieren aprender defensa personal, mientras otros lo hacen por que desean sentir la adrenalina de las competencias o la euforia de aprender algo nuevo y desafiante. Algunos estudiantes entrenan por que psicológicamente aún tienen algo que probar, mientras otros vienen a clase por que desean “sentirse” parte de algo más grande que ellos. Los buenos instructores saben todo esto y se adaptan a ello. Permiten que cada estudiante elija su camino y también permite que cambie elección en un punto posterior en el tiempo. Saber como adaptarse a cada estudiante, es una parte importante para el éxito y la salud de las instalaciones de entrenamiento y el instructor.

Desafortunadamente, el cambio y la adaptación son dos cosas con las que algunos instructores luchan como si pensaran que su vida depende de ello. Su resistencia al cambio envía un mensaje sutil a todos aquellos que prestan atención. Les dice a todos aquellos que están viendo o escuchando, “No deseo seguir siendo un estudiante, Yo tengo todas las respuestas. Yo lo se todo.” Un buen instructor sabe que las necesidades de sus estudiantes cambiarán con el paso del tiempo. También sabe que deberá cambiar y adaptarse a estas nuevas necesidades, así como mantenerse al día con las últimas tendencias. Este cambio ayudará a dar nueva vida en el ambiente de entrenamiento y mantener el aburrimiento y frustración en niveles bajos.

Un buen instructor mantiene un alto nivel de conciencia a los que tienen necesidades especiales:

  1. Aquellos que aprenden muy rápido.
  2. Aquellos que aprenden a un paso lento.
  3. Aquellos que carecen de confianza ó necesitan seguridad.
  4. Aquellos que no poseen un alto nivel de coordinación.
  5. Aquellos que aun tienen algo que probar a los demás o a ellos mismos.

Los buenos instructores ponen atención a la dinámica de cada clase. Un buen instructor sabe que sus estudiante no solo esperan que sea un excelente maestro que comparta y se interese por ellos, también esperarán eventualmente que sean guardianes de paz, resuelvan problemas y sean jueces de la igualdad y equidad. En resumen, hace todo lo posible para estar disponible para sus estudiante, así como crear y mantener un ambiente seguro y agradable para todos.

Ahora, creo que un buen instructor debió haber sido un buen estudiante, ya que “es imposible guiar si uno nunca ha seguido de verdad”. Creo que fue Benjamin Franklin quien dijo estas palabras hace mucho tiempo, y siguen siendo ciertas hasta hoy. Para entender completamente las necesidades de diferentes estudiantes, el instructor debió ser primero un alumno ejemplar: Uno que ha aprendido su oficio a través de la experiencia práctica siguiendo lo ejemplos dados por estudiantes de alto nivel e instructores, hace ajustes a lo largo del camino de acuerdo a su personalidad y tipo de cuerpo, y luego asume la responsabilidad como se le fue dada a el o ella.

Creo que un buen estudiante tiene la capacidad de convertirse en un buen instructor. También creo que lo contrario también es verdad, El no-tan-buen estudiante tiene el potencial de convertirse en un no-tan-buen instructor. Ahora, no estoy diciendo que un no-muy-buen estudiante no pueda convertirse en un buen instructor. Solo se que las personas tienden a ser criaturas de hábitos. Si han tomado atajos como estudiantes, lo más probable es que lo hagan como instructores.

Ademas, creo que los muy buenos instructores siempre serán estudiantes. Conservaran esa curiosidad de niños por las artes marciales, el aprendizaje y la vida. Siempre estarán en busca de formas mas eficientes para enseñar, presentar, practicar y realizar.

Finalmente, creo que un buen instructor debe ser y seguir siendo un ser humano considerado y compasivo. Bromear o hablar negativamente de sus estudiantes a sus espaldas o compartir detalles confidenciales de algún estudiante con otros son ejemplos que causan división y sentimientos ásperos. Un buen instructor siempre dará un buen ejemplo. Permitirá que sus acciones digan la intención y el contenido de su corazón. Siempre para el esfuerzo de mantener sus palabras y obras irreprochables.

Espero que este artículo haya sido útil y esclarecedor. Fue escrito desde el corazón.

Te deseo un buen entrenamiento

Roy Harris

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